Acabando el año otra vez más en la Cursa dels Nassos, última competición de 2018

Este año casi hago tarde. Eran Navidades y ni me había acordado de apuntarme por tercera vez consecutiva a La Cursa dels Nassos de Barcelona para acabar el año compitiendo. Menos mal que el margen de inscripciones es amplio. Este 2018 he corrido solo, sin compañeros de fatigas y además éramos muy poquitos del Gavà Triatló. Nassos es una de esas carreras en las que no me da ninguna pereza participar, de las que corro porque me gusta correr, sin presiones de tiempo, ni de entrenos, al ritmo que me de la gana, sin madrugón ni mucha logística. Y sobre todo lo hago por la satisfacción que da llegar a la cena de Nochevieja y soltar aquello de, «pues yo ya he acabado el año corriendo». Así los excesos parece que se llevan mejor.

Foto: www.natascha.es

Salí de casa con la hora enganchada pero aparqué muy cerquita de la salida así que nada más llegar me puse a calentar con el tiempo justo para acercarme a mi cajón. En los primeros kilómetros fui acomodándome al ritmo. En mi Garmin llevaba un Virtual Partner que corría igual que lo hice el año pasado y me entretuve en intentar ganarle segundos poco a poco. Al principio iba arrastrado por la marabunta de participantes. El primero muy rápido para como estoy ahora, 4:06 y acomodándome hacia mi 4:30, a ver si bajaba de 45 minutos sin demasiado esfuerzo.

Así iban pasando los kilómetros, constatando que en Barcelona los espectadores no somos de animar mucho. No faltaban los que les daba por cruzar por el medio de los participantes. Vi dos tropezones y bastante falta de respeto y indiferencia de algunas personas frente al esfuerzo de los corredores.

Como la realidad es que mis entrenos ahora de lo que tratan es de no perder demasiada forma física, tampoco me podía exigir mucho. No doy más de si. A partir del ecuador de la carrera ya comenzaba a notar algo de cansancio pero son solo 10 kilómetros de nada. A la que me quise dar cuenta ya estaba enfilando la Avenida Diagonal cuesta abajo. Flaqueando hasta el kilómetro 9 en que me encuentro un compañero de club con su hijo que iba como un tiro para meta. En el último kilómetro les tiro el gancho y consigo arañar unos segundos y acabar con 44:36 frente a los 46:10 del año anterior.