El verano más aprovechado en años

Con la autodenominada Penya Furralla un día que fuimos al pantà de Foix

Ya lo dije en el post anterior. El pasado mes de junio fue nulo en lo que a deporte se refiere y excesivo en la parte laboral. Pero he podido enmendarlo y tras las vacaciones y ya de vuelta al trabajo estoy de subidón de endorfinas. Este julio y agosto ha sido uno de los veranos que más he entrenado en años. Le he sacado al reloj más de 60 horas de actividad física neta. Lo mejor de todo es que además he disfrutado de todas las cosas del verano, con sus terracitas, sus playitas, sus amaneceres sin despertador y sus trasnocheos varios.

En el mes de julio hubo variedad. Piscina, carrera y bicicleta. Tanta piscina que ya he conseguido recuperar todo lo que nadé el año pasado. Pero esto último no tiene mérito porque en el 2017 nadé una miseria…

En el mes de agosto soporté calores y sudores y  me lancé a la carretera en bicicleta. Mucha bicicleta. Solo bicicleta. Creo que en este punto es donde más he mejorado pero lo mejor ha sido que no había acabado mis días de vacaciones que ya había sumado más kilómetros a los pedales que en todo el año pasado. La reflexión al respecto era fácil. La bicicleta es el deporte que más tiempo libre exige así que me centré en esta disciplina que es la que más desatendida tengo durante el resto del año porque al fin y al cabo escaparse a correr es un momento. Además en verano es un lujo ir en bici, sobretodo por la equipación que hace falta. En época de más frío hay que empezar a vestirse con mucha antelación y no hay nada más cómodo que ponerse tan solo un casco y dos prendas para ir a pedalear.

Con todo la carrera es lo que tengo que atender más para llegar a mis objetivos de distancia de este 2017. Me compré unas zapatillas nuevas al principio del verano y apenas las he estrenado así que al acabar el otoño espero escribir otro post igual de satisfecho al respecto de la carrera

Al final las estadísticas quedan en 64 horas, 1385 km de ciclismo, 55 de carrera y 11 de natación. Tiempo bien aprovechadito.

Con Antonio un día que ir Avinyonet era un infierno