Es difícil nadar en verano en Zaragoza

Supongo que serán las visicitudes económicas, pero se hace difícil creer que durante los meses de julio y agosto todas las piscinas climatizadas públicas de Zaragoza estén cerradas. Todas, excepto una, y que precisamente funciona con una mecánica diferente a todas las otras, con distintos precios y accesos, por lo que mi abono habitual no es útil. Cuando vivía en Gavà siempre mantenían una de las dos piscinas cubiertas abiertas, así se podía entrenar. En cualquier caso, viviendo en la costa la solución ideal era ir a hacerse unas boyas a la playa. Aquí, en Zaragoza hay seis piscinas, cinco cerradas ahora mismo y los sitios para nadar en aguas abiertas no existen. La cantidad de carriles destinados al nado se reducen casi hasta la extinción.
La solución que me queda para poder seguir nadando es adaptarme a unos reducidos horarios y carriles que se habilitan en las piscinas de verano. Así que por lo que parece tendré que cambiar también mis rutinas de entreno vespertinas, aunque esto, en última instancia provocará una disminución de metros acumulados en el agua. Habrá que compensar con las otras disciplinas.

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