Lluvia y barrete, el desperezamiento

Ayer viernes quedé para salir a correr hoy sábado. Quedamos por Whatsup en que si no llovía correríamos por montaña pero que si lo hacía lo haríamos por asfalto. Si amanecía lloviendo ni una cosa ni otra. Pues eso ha sido lo que al final ha pasado, ni una cosa ni otra pero sí que hemos corrido.
Me suena el despertador a las 07:00 y en eso que estoy por enviar un mensaje abortando mi visión. Pero supero la tentación. Salgo al balcón y veo que hace buena temperatura pero que ha llovido por la noche. Salgo a las 07:25 con la idea en la cabeza de asfalto. A las 07:27 empieza a chispear y la pereza me vuelve a tentar. Paro, camino 10 metros y vuelvo a superar la crisis. Llego al punto de quedada, hoy somos 7 y al final resulta que se decide, pesa a la lluvia ir por la montaña. Buena sensación aunque me di la vuelta antes de tiempo, solo, y completé 70 minutillos bien buenos.
Contento, porque he sido capaz de superar esos momentos críticos en los que uno casi está por volver a enfundar su cuerpo entre las templaditas y cómodas sábanas blancas.
Llegar empapado a casa, de agua y sudor. Ducha, almuerzo y como nuevo escribiendo estas líneas.

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