Más de un mes sin pillar la bici, pero he vuelto

Una foto de mi archivo del Extrememan 226, año 2012

Durante esta semana de vacaciones primaverales he aprovechado para avanzar faena y descansar. No he entrenado todo lo que me hubiera gustado pero teniendo en cuenta el pasado inmediato y el ritmo que llevaba no me puedo quejar. Empiezo a mirar mi calendario de entrenamientos y da pena, pero no estoy apenado. Al fin y al cabo hago lo que puedo y no me lo reprocho demasiado, ya hay bastante fustigado y penitente estos días por las calles. El caso es que a pesar de acumular algunas clases de spinning durante el mes de marzo he echado la vista atrás y resulta que no montaba en bicicleta desde el pasado 4 de febrero, en el Duatlón por equipos de El Prat.

En los últimos años se han dado muy pocas veces en las que no haya pedaleado durante tanto tiempo. Pero siempre hay excepciones que confirman la regla y esta es una. A pesar de eso, durante este fin de semana he salido un par de veces y tampoco me he notado tan mal. Me voy manteniendo en ralentí por lo visto, con la máquina engrasada. Y como suele pasar con estas cosas ahora ya vuelvo a tener ganas de pillar la rutina del pedaleo.

Han cambiado la hora y eso significa que vuelven los viernes ciclistas, apurando las horas del atardecer y sumando unos kilómetros extras. Hay que tener en cuenta que el primer fin de semana de junio me llega la cicloturista de La Mussara y hay que ir confiado. Ya iré contando por aquí.