Semana 22: Como los peces, nada

Pues eso, esta semana nada, en blanco. O casi. Las obligaciones con los trabajos de la universidad, los compromisos, el fin de semana fuera y una sensación como de apatía deportiva me ha llevado esta semana a acabarla tan solo con un día de entreno, el jueves, con unas series en pista que no pude acabar porque se me pusieron los gemelos como rocas.

Pero no he dejado descuidado el entreno, aunque no sea en el sentido activo. He adquirido un rodillo para hacer bicicleta indoor, aún no tenía, y aunque me hago con él a destiempo, cuando los días se alargan y empiezan a calentar como para poder pedalear fuera, va a serme de gran utilidad para cuando el tiempo ya sea el atmosférico o el de mi reloj, dificulte que pueda salir.

En términos de motivación el parón no ha hecho estragos. Siempre que estoy más de dos días sin entrenar necesito después una serie de sesiones de penitencia para equilibrar los niveles de endorfinas y optimismo. Realmente estos días, pese a la ausencia de entreno, los he aprovechado mucho a otros niveles, así que la sensación de saciedad por ese lado esta copada y me compensa. Lo mejor sería, de todas maneras, que hubiera tiempo para ambas cosas, pero los días solo tienen 24 horas…

La semana que entra, la 23, va a estar marcada por mi debut en la larga distancia, el B de Banyoles, cita a la que acudo motivadisimo y muy ilusionado. Eso implica que esta semana, también, los entrenos tienen que ser suaves… veremos a ver si aguanto. Por el momento hoy lunes me meteré una sesion , suave pero larga, de 15 km running para ver como han pasado el fin de semana esos gemelos agarrotados.

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