Vuelta al redil

El pasado 12 de febrero corrí la Mitja de Gavà y la cintilla se empezó a resentir. Iba trampeando con reposo, fisio y tiradas de no más de 40 minutos, siempre con pequeñas moléstias. El pasado 16 de marzo volví a intentarlo con 15 km y la volví a fastidiar. Desde entonces mucho más prudente poniendo empeño en la recuperación, cabeza y paciencia. Buenas dosis de pedales, más de 1000 km y bastantes horas de rodillo para matar la ansiedad de carecer de la sensación del espíritu libre que solo me da el correr. Rodajes de 20 minutos, estiramientos, otros 20… alguna serie… nunca superando los 10 km en total. En todo este tiempo he acumulado unos míseros 90 km de carrera pero conseguí que las moléstias fueran menguando hasta parecer más una cosa psicológica que real. 
El miércoles pasado volví a pasar por manos del fisio y tras mucho dolor mientras toqueteaba mi tensor izquierdo de la fascia lata me dio el visto bueno para empezar a quitarme el miedo y a incrementar la carga. Decidí dejar pasar el fin de semana para acabar de quitarme las moléstias del masaje.
Esta tarde, sin haberlo previsto, de súbito, delante del ordenador haciendo tiempo para ir a la piscina a nadar se ha disparado un resorte. Me he levantado de la silla, me he enfundado en mis mallas cortas, zapatillas, camiseta y garmin en la muñeca. He enfilado el camino habitual, desde mi casa hasta la playa de Gavà. En mi cabeza un reto psicológico, superar los 10 km seguidos por primera primera vez desde hace más de un mes. Y pese a que no he dejado de ir pendiente de la rodilla, he corrido buscando de nuevo mi redil.
Sentir como el viento tiraba mi pelo hacia atrás, cómo los pelos del flequillo sudados se pegaban a la frente y cómo llenaba mis pulmones entre inspiraciones entrecortadas. Como miraba hacia delante marcando un punto tras otro para ir dejándolos atrás. Y sentir las piernas como empujaban y los cuadriceps temblar cuando los pies impactaban en el suelo. Qué bonita sensación reencontrada la de volver a casa sin dolor, con ganas de seguir devorando kilómetros y contener las ganas. Hoy ha sido un buen día. No he ganado la guerra pero esta batalla me ha subido la moral.

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