Proceso de aclimatación
Cuando uno se cambia de casa cuesta un tiempo empezar a establecer de nuevo una rutina habitual de entrenos. Cuando se muda de casa a una ciudad próxima aún cuesta un poco más. Cuando se muda a 400 km donde se ha de iniciar todo un proceso de descubrimiento de lugares para entrenar e ir tejiendo una red social de personas con la que compartir algunas de las sesiones la cosa aún se complica un poco más. Yo estoy en ese último caso, aunque en una fase bastante avanzada. Las cifras semanales han empezado a asentarse y el ritmo de entrenos ya se parece bastante al que tenía en Gavà.
Para nadar no ha habido problema, hay una piscina a escasos 100 metros de casa, aunque los abonos son algo más caros que lo que pagaba en Gavà. Para correr tampoco he tenido dificultades, cerca de casa pasa el Canal Imperial y paralelo a él hay caminos y caminos de tierra que no me acabaré. Estos caminos tienen un inconveniente, que es que no tienen luz una vez cae la noche y a medida que los días se vayan acortando habrá que ir explorando alternativas.
El ciclismo es lo más complicado, pues para correr casi cualquier sitio vale y se puede hacer solo, para nadar tan solo una piscina. Pero para la bicicleta hay que saber por qué carreteras circular, qué rutas seguir y lo más importante, no perderse. Empezar ese proceso en solitario es difícil y da pereza. Encontré un grupo de cicloturistas del CC Aragonés y por el momento los fines de semana voy saliendo con ellos y explorando los alrededores.
Por lo demás las diferencias principales son el persistente Cierzo que no solo molesta sobre la bici. Luchar contra él corriendo también tiene miga. Hecho de menos la falta de macizos y sierras con concentración de puertos y desniveles más pronunciados que los de aquí, que son más sostenidos y están más desperdigados aunque por otro lado las carreteras son más tranquilas y solitarias en cuanto a tránsito pero también con el asfalto más estropeado. Pero sin duda lo que más se encuentra a faltar en los entrenos es la proximidad del mar… Sigue la aclimatación, a ver con qué me sorprendo.
Va, venga, ánimos. Ya verás como dentro de unos meses ya ni echarás de menos Gavá (bueno, eso no será así exactamente).
El hecho de encontrar a un grupete con el que salir con la bici ya es todo un logro.
Ánimos Enric! Dale duro que el objetivo que tienes marcado es exigente y hay que cumplir con todo. Un saludo
Enric, muchos ánimos. Lo más difícil es cambiar de hábitos pero se consigue!!!!
Un abrazo!